La concentración de activos, como los campus de IA, y su interconexión crean nuevos y enormes riesgos para el sector. El principal reto para no es la falta de capital, sino la asegurabilidad de estos nuevos activos.
La carrera mundial por construir centros de datos para inteligencia artificial, redes eléctricas, almacenamiento y nuevas instalaciones renovables está abriendo una de las mayores oportunidades de crecimiento de las últimas décadas para el sector asegurador.
Swiss Re Institute calcula que las inversiones en centros de datos de IA y energías renovables podrían generar cerca de 200.000 millones de dólares en primas de seguros comerciales entre 2026 y 2030.
El fenómeno responde a lo que la reaseguradora suiza define como un nuevo superciclo mundial de inversión en capital, caracterizado por el desplazamiento del dinero desde actividades digitales relativamente ligeras en activos hacia grandes infraestructuras físicas. Sistemas energéticos, redes eléctricas, baterías, centros de datos, fábricas de semiconductores y manufactura avanzada están elevando de forma acelerada el volumen de activos susceptibles de ser asegurados.
La energía se sitúa en el centro de este proceso. Swiss Re recoge las previsiones de una inversión energética mundial de 3,4 billones de dólares en 2026, de los cuales alrededor de 2,2 billones se dirigirán a renovables, nuclear, redes, almacenamiento, combustibles bajos en emisiones, eficiencia y electrificación. Esto supone que casi dos tercios de la inversión energética se están orientando ya hacia electricidad y las tecnologías bajas en carbono.
El informe sigma destaca además que el 60% de toda la inversión energética mundial se dirige a sistemas eléctricos, incluidos generación, redes y almacenamiento. Solo la inversión global en redes eléctricas debería situarse alrededor de 550.000 millones de dólares en 2026, mientras que la destinada a baterías superará los 100.000 millones.
La otra gran palanca de crecimiento es la inteligencia artificial. Los cinco mayores hiperescaladores estadounidenses prevén invertir cerca de 800.000 millones de dólares en 2026 en proyectos relacionados con IA, mientras que las estimaciones para el gasto mundial en centros de datos superan el billón de dólares. Estas instalaciones están dejando de ser simples activos tecnológicos para convertirse en infraestructuras estratégicas con consumos eléctricos medidos en gigavatios y valores de reposición de miles de millones.
Swiss Re estima que los centros de datos de IA podrían generar por sí solos 91.000 millones de dólares en primas acumuladas hasta 2030. Más de la mitad, unos 49.000 millones, corresponderían a seguros de daños patrimoniales; 18.000 millones procederían de ingeniería; 10.000 millones de responsabilidad civil; 9.000 millones de crédito y caución, y otros 5.000 millones de seguros marítimos.
Las renovables ofrecen incluso un mercado potencial mayor. Swiss Re calcula que podrían generar 111.000 millones de dólares en nuevas primas entre 2026 y 2030, aproximadamente un 22% más que los centros de datos. En 2030, las primas anuales vinculadas a renovables podrían alcanzar los 26.000 millones, de los que 23.000 millones corresponderían a instalaciones ya en operación y unos 3.000 millones a la fase de construcción. Europa aparece como el principal mercado potencial, por delante de Asia.
El crecimiento, sin embargo, lleva aparejado un problema para aseguradoras y reaseguradoras: los activos no solo son más grandes, sino que están más concentrados e interconectados. Swiss Re identifica cuatro grandes fuentes de acumulación de riesgos: el creciente valor de cada instalación, la concentración geográfica, la dependencia de proveedores especializados y la utilización conjunta de infraestructuras físicas y digitales. Una interrupción en una red eléctrica, un proveedor crítico o un sistema de comunicaciones puede provocar pérdidas simultáneas en numerosas empresas y líneas de negocio.
El problema resulta especialmente evidente en los centros de datos. El coste de reposición de algunos grandes campus de IA, incluyendo el equipamiento informático, puede alcanzar 50.000 millones de dólares. Además, estas instalaciones tienden a concentrarse en zonas con acceso suficiente a electricidad, agua, suelo y telecomunicaciones, aumentando la exposición común a catástrofes naturales o fallos de infraestructura.
Swiss Re considera que el principal límite para el crecimiento del mercado no será la falta de capital, sino la asegurabilidad de estos nuevos riesgos. La escasa experiencia operativa de algunas infraestructuras dificulta calcular la frecuencia y severidad de posibles siniestros, mientras que las grandes concentraciones complican la diversificación de las carteras aseguradoras.
"La economía digital se convierte en una economía real. La IA necesita centros de datos, redes eléctricas e infraestructuras cada vez más complejas, y todo ello necesita seguros", señala Gianfranco Lot, director de Suscripción de Reaseguros de Daños y Accidentes de Swiss Re. Según el ejecutivo, este proceso genera importantes oportunidades de crecimiento, pero también "concentraciones de riesgo significativas".
La aseguradora considera que el reto se desplazará progresivamente desde la construcción hacia la explotación de las instalaciones. Una vez en funcionamiento, aumentarán las coberturas relacionadas con daños materiales, interrupción de negocio, responsabilidad civil y fallos en proveedores o infraestructuras críticas. En activos de larga vida útil, como redes eléctricas, centrales nucleares, presas o puertos, estas primas pueden mantenerse durante varias décadas. (El Economista)